Profr. Vladimir Godoy
El pasado 30 de abril, en un periódico de circulación
estatal se
“autodestapó” como candidato del PAN
a la Gubernatura de
Veracruz el senador Gerardo Buganza Salmerón.
En una nota evidentemente pagada por él mismo se autonombra
el elegido de
Dios para gobernar a los veracruzanos. Ciertamente parece milagrosa
la
carrera política del senador Buganza, quien en menos de
una década ha
ocupado prácticamente todos los cargos de elección
popular que cualquier
político priísta quisiera por lo menos una vez
en toda su vida: síndico,
diputado federal y ahora senador. Pero si analizamos más
a fondo veremos que
detrás de su milagrosa carrera hay muchos millones de
pesos apuntalando su
posición política.
Que ahora el senador Buganza quiera ser gobernador no es malo;
bueno, por lo
menos no puede ser peor que el que hoy tenemos (¿o sí?).
Cualquier ciudadano
puede tener esa noble aspiración si en realidad quiere
servir a su pueblo.
Lo que no es bueno ni noble y en cambio debe ponernos en alerta
es que
quiera el senador Buganza manipular la fe de los veracruzanos
al afirmar que
“la autoridad emana de Dios” (periódico
AZ, 30 de abril de 2001,
pág. 5-A), porque parece ser que el senador Buganza no
sabe o se le olvida
que en nuestro país de acuerdo con la Constitución
Política de los Estados
Unidos Mexicanos, en el título Segundo, capítulo
I Artículo 39, señala que:
“La soberanía nacional reside esencial y originalmente
en el pueblo.
Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para
beneficio de
éste...”; el artículo 40: “es
voluntad del pueblo mexicano
constituirse en una República representativa, democrática,
federal,...”; y artículo 41: “El pueblo
ejerce su soberanía por
medio de los poderes de la Unión,...”. De manera
que fue el voto de
los ciudadanos, fue la voluntad popular la que lo hizo autoridad
y que por
lo tanto él es un representante del pueblo y no una especie
de vicario
laico.
Llama también la atención la alabanza en boca propia
que el senador Buganza
hace de sí mismo cuando narra sus aventuras parlamentarias.
Nosotros
sabemos, por fuentes que son altamente confiables
(www.pansenado.org.mx/pan2000 y www.cddhcu.gob.mx/debates), que
el senador
Buganza hizo su primera aparición en tribuna el 7 de septiembre
del 2000para
criticar la política económica zedillista, el 20
del mismo mes vuelve a
subir a la tribuna para criticar otra vez la política
de Zedillo; el 10 de
octubre habla a favor de resolver la crisis de la industria azucarera,
el 26
del mismo mes habla de impulsar una ley de ahorro popular y pide
solución al
problema del “bono sexenal”; el 12 de noviembre
interviene en
dos ocasiones para rechazar que el pan quiera privatizar el sector
eléctrico; en diciembre sube a la tribuna el día
12, primero habla sobre la
reforma del estado, después “saluda”
el acuerdo para rescatar el
sector cafetalero y el 28 apoya las modificaciones a la miscelánea
fiscal.
El 14 de febrero de 2001 participa para pedir priorizar el tema
migratorio
en la reunión Fox-Bush, esta última participación
el Diario de los Debates
la consigna así: Gerardo Buganza comenta la próxima
visita de George W. Bus
(núm. 8, pág. 557). De tal manera que ni la propia
página del senador en
Internet resalta su labor parlamentaria como lo hace él
en la mencionada
entrevista (nos reservamos los comentarios a sus ponencias parlamentarias
por cuestiones de espacio, pero seguramente en otros números
lo haremos). Lo
que sí comentaremos es que en los primeros días
de febrero del presente año
un grupo de cafeticultores se acercó a su oficina para
pedirle apoyo en la
gestión de ayuda al campo y sólo encontraron oídos
sordos, en cuanto al
problema cañero ha sido más activo el diputado
federal Arturo Herviz que él,
incluso para oponerse al también diputado federal y líder
“charro” de los trabajadores azucareros Enrique
Ramos Rodríguez.
Pobres en planteamientos han sido las participaciones del senador
Buganza,
pero eso sí, es incisivo, retórico y maneja muy
bien las tesis ideológicas
de Acción Nacional, bien podemos decir que es un auténtico
neopanista
clásico.
Sólo nos queda recordarle al senador Buganza que los estados
teocráticos, a
excepción del estado Vaticano y de los musulmanes talibanes,
hace varios
siglos fueron superados por el desarrollo de la sociedad humana.
Y que el
mismo Jesucristo dirimió la diferencia cuando dijo:
“dad a Dios lo
que es de Dios y al César lo que es del César...”
Y que en México fue Benito Juárez quien impulsó
una verdadera reforma del
estado, colocando a la iglesia en el lugar que le corresponde,
circunscribiéndola al ámbito puramente espiritual
sin ingerencia en la vida
política del país.